de argumentos…
- denis gomez
- Jan 28, 2023
- 3 min read
Updated: Jan 29, 2023
¿y de fundamentos?
El diccionario de la Lengua española define en una de sus acepciones que un argumento es un razonamiento para convencer de lo que se afirma o se alega y un fundamento, es la razón principal o motivo con que se pretende afianzar y asegurar algo. Estas dos palabras deben idealmente deben ser complementarias, sin embargo, por “desconocimiento” o de repente, por omisión perniciosa, se suelen presentar “cantidades industriales” de argumentos, con una ausencia sistémica y sistematizada de suficientes argumentos que de fuerza a tantos supuestos.
Por estas latitudes y altitudes, son comunes en la discusión de asuntos del acontecer de país y también de la vida cotidiana emitir argumentos que en su mayoría de ocasiones se caracterizan por la ausencia o la “migración” de fundamentos que no logran acreditar la veracidad de lo que alega o se afirma.
Los medios de comunicación convencionales o no convencionales y las redes sociales, en ese auge de la era de la información no son ajenas al uso de argumentos que en el mejor de los casos, tienen poco fundamento y en el peor y más frecuente padece de los mismos. Lo sintomático del asunto es que como población nos hemos acostumbrado a tal disfuncionalidad que sirve para emitir juicios y sentencias que no necesariamente obedecen a la realidad, solamente son el instrumento de “denuncia” que desde el ámbito de los partidos políticos se ideologiza-sectariza-partidiza y partidaria, sin menoscabo que en los demás círculos sociales se practique como la norma y no como la excepción de la regla.
En el campo político los que gobiernan o en su defecto, “desgobiernan” acusan a los que se fueron y los que ya no desgobiernan, “acusan” a quienes llegaron como una estrategia y consigna que no siempre, como norma, están acompañadas de fundamentos que sean inobjetables e indubitables para que la sentencia condenatoria sea firme.
En el caso de la evaluación del gobierno y en especial del Poder Ejecutivo, existen argumentos a favor y en contra, la mayoría de los tales basados en esas promesas de campaña que por su práctica bicentenaria y escasez de resultado se comparan con la publicidad engañosa que los comercios acostumbran a utilizar durante diferentes épocas del año para aumentar sus ventas y por lo tanto, sus utilidades. Los fundamentos para argumentar el éxito o el fracaso de la gestión de la primera Magistratura del Estado son los 45 incisos que componen el artículo 245 de la Constitución de la República, nada más ajustado a las características del puesto de mayor importancia para “gestionar” el desarrollo social-económico del país, que 200 años y más sigue siendo deuda pública que no tiene ideología, por la incompetencia manifiesta en la correcta diligencia para completar las 44 funciones y más que sentencia el inciso 45.
A nivel de los otros dos poderes del Estado, son similares las condiciones que se deben consideran en la evaluación del desempeño por quienes ostentan tan importantes y delicados cargos y quienes por supuesto, bicentenariamente han contribuido y siguen contribuyendo con su incompetencia partidaria-partidista-sectaria e ideologiza profundizan las honduras de esta Nación que merece cuidado por ser solamente una y al no ser propiedad privada de ningún partido político, ni de quienes los “sojuzgan”, deben trascender del lenguaje retórico conservador o revolucionario al pragmático donde cada intento de sentencia se acompañe con los argumentos y con los fundamentos requeridos, sin olvidar que 4-5 de cada 10 hondureños no son partidarios, tampoco afines, menos simpatizantes de sus representaciones y merecen un gobierno que de la instrumentalización de su función “hemipléjica” gestione el estado para alcanzar el bienestar social y político que en efecto, sea real y no ficción.
Sin olvidar que Honduras es sola una y que la población que habita este territorio, incluyendo a los que no tienen filiación política, merece gobiernos que además de ser legítimos, sean reales y probos en la administración del Estado y entonces preparemos el camino para trascendencia a mejores estadios que durante un bicentenario y más, políticamente se nos han negado y niegan.
Al cierre:
“Lo que nos es habitual, nos es, en efecto, mejor conocido”. Aristóteles
Denis Fernando Gómez Rodríguez
Honduras; Centro América
28 de enero de 2023
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Pulso de la Nación-primera parte: de la democracia criolla ¿ficción o realidad?
Pulso de la Nación-segunda parte: de la democracia criolla ¿ficción o realidad?

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